El calor de la tierra ya calefacciona un internado del altiplano. Ahora, por 21 meses, se va a medir cuánto rinde.
El Consejo Regional aprobó $310 millones para convertir los internados del Liceo Granaderos de Putre y de la Escuela de Visviri en un laboratorio permanente. Lo nuevo no es la geotermia: eso ya está instalado. Lo nuevo es que ahora se va a registrar, con sensores y durante 21 meses, cuánto rinde.
Imagen de referencia
En noviembre de 2024, los estudiantes internos del Liceo Granaderos de Putre recorrieron las instalaciones de un sistema que llevaba dos años construyéndose bajo sus dormitorios. Ocho pozos de setenta metros de profundidad, perforados en un suelo que se mantiene todo el año a unos 9 °C, alimentan un circuito cerrado de agua que entra fría, sale templada y termina en veintitrés radiadores —uno por habitación— calibrados para sostener 20 °C a 3.600 metros de altura. No se extrae agua subterránea: el agua del circuito es siempre la misma y solo va y viene. La energía que se cosecha es la del suelo.
Ese sistema funciona. Lo que nadie ha hecho todavía es medir, de forma continua y con instrumentos, cuánto rinde en invierno, cuánto calor se le escapa al edificio por las ventanas y los techos, y qué pasa cuando la temperatura exterior cae de golpe. Eso es lo que financia el proyecto que el Consejo Regional de Arica y Parinacota aprobó en julio de este año, en una sesión especial celebrada en la localidad de Cuya, comuna de Camarones: $310.000.000 de pesos del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo para instalar una red de sensores en dos internados altoandinos y registrar lo que hasta ahora se estimaba con promedios históricos.
El proyecto se llama, en la denominación del Gobierno Regional que lo financia, «Living Lab Altoandino para la Validación y Transferencia de Geotermia y Envolvente Adaptativa». La Universidad de Chile, que lo ejecuta a través del Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA) de su Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, lo nombra en su comunicación como «Living Lab Altoandino: Innovación para infraestructura adaptativa de altiplano». Interviene el internado del Liceo Granaderos de Putre y el de la Escuela de Visviri —localidad de la comuna de General Lagos, el poblado más septentrional de Chile—, y es un proyecto que sus impulsores describen como el primero de su tipo en el país.
La región ya pagó por aprender
Conviene mirar de dónde viene esto, porque el dato más útil de esta historia no está en el proyecto nuevo sino en el anterior.
Entre septiembre de 2022 y diciembre de 2024, el mismo CEGA ejecutó en Putre el piloto «Climatización geotérmica para escuela de la Región de Arica y Parinacota», financiado por el Gobierno Regional a través del Fondo de Innovación para la Competitividad. Partió con un presupuesto de $219.000.000 de pesos. Terminó costando $349.000.000 de pesos, de los cuales $326 millones los puso el Gobierno Regional y $23 millones la Universidad de Chile.
La causa de esa diferencia está explicada en la propia fuente universitaria, y es técnica: el diseño original contemplaba un colector geotérmico horizontal, y a los pocos meses de ejecución quedó claro que no alcanzaba para el requerimiento térmico de todas las habitaciones. Hubo que suplementar el presupuesto para perforar sondajes y reemplazarlo por un colector vertical. El coordinador técnico del piloto, Diego Aravena, describió después el problema con precisión: «Cuando trabajas en situaciones geológicas y geográficas como las del altiplano, es importante considerar diversos factores determinados por la altura, clima y características del suelo. En este sentido, resultó fundamental el poder establecer un trabajo dinámico con las empresas instaladoras y también con el Gobierno Regional, a fin de ir modelando el diseño inicial y llegar al prototipo más adecuado».
Traducido: el diseño se corrigió sobre la marcha porque no había datos del lugar con los cuales acertar a la primera. La región financió esa corrección con $130 millones adicionales. Ese es el precio documentado de diseñar infraestructura de altura sin evidencia local, y es exactamente la brecha que el laboratorio vivo pretende cerrar.
Qué agrega una red de sensores
La diferencia entre una obra y un laboratorio vivo es que la segunda deja registro.
El proyecto incorpora mejoras en la envolvente térmica de ambos edificios —el aislamiento, en lenguaje corriente— e instala sobre esa base una infraestructura de monitoreo permanente. «Instalaremos una red integrada de sensores que monitoreará continuamente el comportamiento térmico de los edificios, el desempeño del sistema geotérmico y las condiciones ambientales del territorio», explica Aravena, hoy encargado del laboratorio. La información, agrega, «será procesada y validada para transformarse en evidencia científica útil para investigadores, organismos públicos y futuros proyectos de infraestructura». El plazo de ejecución declarado por la Universidad de Chile es de 21 meses.
La directora de la iniciativa, Linda Daniele, académica del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, sitúa el objeto de estudio en el conjunto y no en las partes: «El Living Lab Altoandino nos permitirá estudiar el comportamiento conjunto de los edificios, los sistemas geotérmicos y el entorno natural bajo condiciones extremas de altura».
El director del CEGA, Diego Morata, lo ata al destino de la evidencia: «No solo buscamos mejorar la infraestructura de dos establecimientos, sino generar conocimiento que permita orientar futuras inversiones públicas en zonas de alta montaña y condiciones climáticas extremas».
La coordinadora general del proyecto, Bárbara Bravo, describe el componente que decide si esto sirve o no más allá de dos internados: protocolos, modelos de simulación y herramientas de decisión que puedan usarse en otros establecimientos. «Nuestro desafío es que este proyecto trascienda las obras físicas, para construir un modelo de colaboración entre la academia, los servicios públicos y el territorio», señaló.
Es una promesa razonable y es, también, la parte más frágil: un modelo de simulación solo cambia algo si llega a la mesa donde se decide una inversión. Ninguna de las dos comunicaciones oficiales del proyecto —la del Gobierno Regional y la de la Universidad de Chile— describe por qué canal esos datos entrarían al ciclo presupuestario regional. Este Diario no localizó otro documento público que lo describa.
Visviri: el sistema está, la electricidad no estaba
Hay una asimetría entre los dos internados que la fuente oficial consigna sin subrayarla. En Putre el sistema geotérmico opera. En Visviri, uno equivalente —ejecutado por el mismo centro, con la misma fuente de financiamiento regional— espera su conexión eléctrica. Una bomba de calor geotérmica no funciona sin electricidad: extrae calor del suelo, pero necesita energía para moverlo.
Ese cuello de botella cambió de estado seis semanas después. El 31 de julio de 2026, la Comisión de Evaluación Ambiental de Arica y Parinacota aprobó por unanimidad el Estudio de Impacto Ambiental de la línea soterrada del sistema eléctrico de General Lagos: un tramo de aproximadamente 700 metros de media tensión con ocho cámaras de hormigón, valorizado en $443.503.000 de pesos. Los ministerios de Energía y de Medio Ambiente describen el ingreso como una regularización ambiental de obras ya ejecutadas. El proyecto había ingresado al sistema de evaluación mediante un estudio —y no una declaración— porque las obras se emplazan dentro del Parque Nacional Lauca. Con esa aprobación, Visviri, Cosapilla, Guacollo, Ancopujo, Chujlluta, Nasahuento y Colpita quedan en condiciones de recibir distribución de 23 kV, según informaron ambas carteras. El 16 de agosto, la Comisión Rural del Consejo Regional consignó la obtención de la resolución de calificación ambiental.
Ninguna de esas fuentes afirma que el internado de Visviri ya esté calefaccionado. Lo que está documentado es que se resolvió el trámite ambiental que su conexión requería. Este Diario informó, en la pieza Local de esta misma edición, que un ordinario del Gobierno Regional fechado el 12 de agosto de 2026 describía ese mismo tramo de 700 metros como pendiente de autorización ambiental. Las dos fechas son públicas y este Diario no las concilia por deducción propia: las publica.
Una cifra que no cuadra
Sobre el aporte de la Universidad de Chile al proyecto de 2026, las dos fuentes oficiales no coinciden. El Gobierno Regional informa $16,5 millones de pesos. La Universidad de Chile declara que su aporte, sumado a los $310 millones del fondo regional, «completa $325.600.000 de inversión» —lo que arroja $15,6 millones. La diferencia es de $900.000 y tiene la forma de una transposición de dígitos. Ninguna de las dos fuentes explica a la otra.
Este Diario publica ambas y no elige. Escribir una de las dos a secas sería resolver por preferencia una discrepancia que ningún documento resuelve. El monto que las dos fuentes confirman —los $310 millones del fondo regional— es el que sostiene el titular. Para dirimir el resto, este Diario oficiará al Gobierno Regional por el convenio de adjudicación del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo, y publicará la respuesta en la sección Oficia, como hace con todas.
Lo que este reportaje deja abierto
Hay una continuidad que vale la pena registrar. El piloto de Putre se lanzó en noviembre de 2022 bajo el gobernador regional Jorge Díaz Ibarra y se inauguró dos años después; el laboratorio vivo lo aprueba el Consejo Regional en julio de 2026 bajo el gobernador Diego Paco Mamani. Es una línea de inversión que cruza dos administraciones y sobrevivió al cambio. En una región donde los proyectos se miden en décadas —la electrificación de General Lagos llevaba más de quince años de espera—, eso no es un detalle administrativo.
La pregunta que este reportaje no responde es la única que decide si los $310 millones rinden: qué tiene que ocurrir para que 21 meses de datos altoandinos lleguen efectivamente a las decisiones de inversión de la región, y no queden en un informe bien hecho. El proyecto contempla transferencia hacia el Servicio Local de Educación Pública Chinchorro, municipios y el propio Gobierno Regional. Cómo se convierte eso en un criterio de diseño exigible a la próxima escuela de altura no está descrito en ninguno de los documentos públicos del proyecto que este Diario consultó.
Mientras tanto, hay una medida más simple de si esto funciona, y no requiere sensores: que en el internado del Liceo Granaderos, donde estudiantes de la precordillera y el altiplano viven durante el año escolar a 3.600 metros de altura, las habitaciones estén a 20 °C en pleno invierno. Los 21 meses de registro dirán si eso se sostiene, y a qué costo. Lo que ya se sabe es cuánto costó llegar hasta aquí sin saberlo.
Verificar fuentes — Transparencia editorial
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Este reportaje es obra de la dirección editorial del Diario MetricPress, que define su tema, su ángulo y su método de verificación, y revisa cada documento antes de publicar. En la redacción se utilizaron herramientas de inteligencia artificial generativa. Las fuentes se verifican con un sistema de verificación documental desarrollado por el propio Diario. El director asume la responsabilidad editorial sobre lo publicado.
La Sala de Investigación & Redacción trabaja con fuentes documentales y supervisión editorial humana. No realiza reporteo en terreno ni entrevistas: para sus reportajes, sus únicos contactos con organismos son las solicitudes formales de acceso a la información pública, cuyas respuestas, cuando sostienen un reportaje, se publican íntegras en la sección Oficia.
Las declaraciones citadas textualmente en esta pieza provienen de publicaciones institucionales de acceso público del Gobierno Regional de Arica y Parinacota y de la Universidad de Chile.
Esta pieza no nace de una solicitud de acceso a la información pública: es un reportaje construido con fuentes documentales abiertas. Cuando el Gobierno Regional responda el oficio anunciado sobre el convenio de adjudicación del FRPD, ese documento se publicará íntegro en la sección Oficia.
Limitaciones declaradas
- Pieza construida con fuentes documentales públicas, sin reporteo en terreno ni entrevistas propias.
- Las dos fuentes primarias sobre el proyecto de 2026 son partes interesadas: el organismo que lo financia y el que lo ejecuta. Al cierre de esta edición no se localizó ninguna fuente independiente del proyecto que lo evalúe. Se hizo una búsqueda general en la web chilena: el resultado es «no encontrado», no «inexistente».
- La ficha del proyecto en el sistema de seguimiento de inversión del Gobierno Regional y el certificado del Consejo Regional de la sesión de Cuya no resultaron accesibles por vía documental. Esta pieza no afirma código de proyecto, glosa presupuestaria ni número de acuerdo.
- La nota institucional del Ministerio de Energía sobre la aprobación ambiental no se pudo abrir al cierre de esta edición porque el sitio bloquea ese tipo de consultas: es un problema de acceso, no de veracidad. Su contenido está corroborado por una segunda fuente oficial del mismo hecho, el Ministerio del Medio Ambiente, con cifras idénticas.
- No se afirma que el sistema geotérmico de la Escuela de Visviri esté operativo. Lo verificado es que el 31 de julio de 2026 se aprobó ambientalmente la línea que su conexión eléctrica requería.
- El aporte de la Universidad de Chile al proyecto de 2026 no está resuelto: dos fuentes oficiales declaran montos distintos y ninguna explica a la otra. Se publican ambos.
Aclaración y rectificación
Si usted es aludido en esta pieza y considera que contiene un hecho inexacto o agraviante, tiene derecho a solicitar su aclaración o rectificación conforme a los artículos 16 y siguientes de la Ley N° 19.733. Escriba a diario@metricpress.cl indicando la matrícula METRICPRESS-RP-2026-0014. La solicitud es gratuita, se publica en esta misma sección y con la misma jerarquía visual que la pieza rectificada. El plazo legal es de veinte días desde la publicación.
Aparato de fuentes (14)
- [01]Gobierno Regional de Arica y Parinacota. «Parinacota instalará el primer "Laboratorio Vivo" y sistema geotérmico de altura extrema de Chile». 9 de julio de 2026. — Ver fuente
- [02]Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. «U. de Chile desarrollará el primer Living Lab Altoandino de infraestructura pública en Arica y Parinacota». 24 de julio de 2026. — Ver fuente
- [03]CEGA · Universidad de Chile, FCFM. «CEGA inaugura sistema geotérmico único en el mundo, en la precordillera de Arica y Parinacota». 5 de diciembre de 2024. — Ver fuente
- [04]Departamento de Geología, FCFM, Universidad de Chile. «CEGA climatizará internado del Liceo Granaderos de Putre». 7 de noviembre de 2022. — Ver fuente
- [05]Centro de Excelencia en Geotermia de Los Andes (CEGA). Sitio institucional. — Ver fuente
- [06]Ministerio de Energía. «Tras votación unánime Comisión de Evaluación Ambiental aprueba proyecto de electrificación en General Lagos». 31 de julio de 2026. (No se pudo abrir al cierre: bloqueo del sitio, no de veracidad.) — Ver fuente
- [07]Ministerio del Medio Ambiente. «Tras votación unánime aprueban proyecto de electrificación en General Lagos». 31 de julio de 2026. — Ver fuente
- [08]Gobierno Regional de Arica y Parinacota. «Conoce al Gobernador» (acreditación de cargo, Diego Paco Mamani). 23 de abril de 2026. — Ver fuente
- [09]Delegación Presidencial Provincial de Parinacota. Sitio institucional (acreditación de cargo, Sebastián Huerta). — Ver fuente
- [10]Gobierno Regional de Arica y Parinacota. Fondo Regional para la Productividad y Desarrollo (FRPD). — Ver fuente
- [11]Gobierno Regional de Arica y Parinacota. «Certificados CORE» (repositorio de acuerdos del Consejo Regional). 16 de abril de 2026. — Ver fuente
- [12]El Morrocotudo. «Ni la Antártica tiene algo igual: Altiplano de Arica albergará laboratorio único». Julio de 2026. — Ver fuente
- [13]Frontera Norte. «Tras más de 15 años de espera, aprueban paso clave para electrificar la comuna de General Lagos». 16 de agosto de 2026. — Ver fuente
- [14]El Morrocotudo. «Tras 9 años de espera: General Lagos tendrá electricidad 24/7 desde 2026». — Ver fuente
